PIE PLANO

Se refiere al colapso del arco del pie, originando que este pierda  su curvatura y que toda la planta del pie toque el suelo. En este tipo de pie, la musculatura que sustenta el arco está debilitada. El pie plano es normal en el bebé, cuyos arcos se van tensando a medida de que su musculatura adquiere fuerza gracias a la carga gravitacional. El tener un pie plano no tiene por qué ser doloroso ni afectar a la calidad de la marcha, pero puede llevar aparejado numerosas disfunciones de carácter postural.

El pie plano puede aparecer en niños a partir de los 3-4 años de edad, y aunque éste curse sin dolor y normalmente no precisa de un tratamiento ortopédico específico, es importante su prevención para evitar problemas posteriores en el adulto. Para ello, en FISALDE enseñamos a los padres a realizar diversos ejercicios terapéuticos para evitar en la medida de lo posible el descenso del arco plantar y un mejor apoyo del pie, además de técnicas de estimulación psicomotriz. Posteriormente, en el adolescente y adulto nos valdremos de otras técnicas además de los ejercicios para activar la musculatura: técnicas ostepáticas, miofasciales y de terapia manual ortopédica para reducir las molestias que este tipo de pie puede originar en el día a día o la práctica deportiva.