ESGUINCE DE RODILLA

Consiste la lesión de uno o más ligamentos que mantienen la estabilidad articular de la rodilla, generalmente tras un traumatismo importante, siendo los esguinces de diferente gravedad, del I al IV. Estos ligamentos son cuatro:

  • Ligamento cruzado anterior: la lesión del LCA se acompaña de dolor (especialmente al apoyo), un chasquido audible dependiendo del grado de lesión, inflamación e inestabilidad en el plano anterior (la tibia se viene hacia delante fácilmente).
  • Ligamento cruzado posterior: También produce dolor, hinchazón e inestabilidad, en este caso en el plano posterior. Es menos frecuente que la lesión del LCA.
  • Ligamento Lateral interno: Situado en la parte interna de la rodilla, puede dar dolor al forzar el valgo de rodilla.
  • Ligamento lateral externo: situado éste en la parte externa de la rodilla, da estabilidad en varo, así que al forzarlo si está lesionado produce dolor. También puede dar dolor a la flexo-extensión de la articulación.

La lesión más grave que cursa con esguince de rodilla es la denominada tríada de O’donoghue, donde existe rotura del ligamento cruzado anterior, del lateral interno y del menisco interno. Es la lesión más temida de rodilla, debido a su largo tiempo de recuperación y a la posibilidad de no llegar a recuperar la movilidad completa.

Ante un esguince de rodilla en grados I o II (roturas del menos del 50% del ligamento) el tratamiento será siempre conservador, situando a las técnicas fisioterapéuticas como indispensables en este tipo de lesión. Utilizaremos técnicas de EPI, Láser y Vacusport para ayudar a la regeneración del ligamento, asi como técnicas de terapia manual para la descongestión y alivio del dolor en la zona y electroestimulación y ejercicios de renforzamiento para la musculatura afectada, además de la utilización de vendajes funcionales o neuromusculares para la contención de la articulación o ayudarla a nivel propioceptivo.

En un esguince de grados III y IV (roturas del más del 50% o rotura total) así como frente a la tríada, dependiendo de la edad y de las aptitudes físicas del paciente, se suele optar por la reparación quirúrgica del ligamento mediante un ingerto en la zona dañada, siendo sin embargo imprescindible para una recuperación óptima la reeducación fisioterapéutica.

Desde FISALDE te ayudaremos a la rehabilitación de este proceso desde antes de la operación, mediante ejercicios de preparación de la musculatura y todas las técnicas fisioterapéuticas a nuestro alcance para paliar los síntomas de hinchazón y dolor (Diatermia, terapia manual, Láser...), y tras la operación procuraremos optimizar al máximo la recuperación del ligamento para acortar al máximo el periodo de convalecencia de dicha lesión (que pueden ser extenso hasta la recuperación de la totalidad de la funcionalidad), siempre respetando los tiempos de regeración del ligamento y los protocolos clínicos pertinentes. Además, contamos con los más modernos aparatos de readaptación mediante entrenamiento inercial, Imoove para el trabajo propioceptivo y todo tipo de ejercicios funcionales supervisados por un fisioterapeuta en nuestro gimnasio para una completa recuperación, ya sea para la práctica deportiva o profesional deseada.